La verdad es que tenía muchas razones para renunciar, pero aún así decidí quedarme. Tú tenías un montón de razones para quedarte, pero optaste por renunciar. Y ahora sé que tener el corazón roto es como tener un par de costillas rotas, son dolores inexpicables, que me tengo que callar.La verdad parece como si no me hubiera pasado nada. Pero no es asi.
Así que más allá de todo. Te agradezco porque gracias a esto aprendí que los besos no siempre significan algo, que las promesas se pueden romper tan rápido como se hacen y que no son para siempre, que las palabras que se las llevo el viento, y que a veces, las despedidas son realmente para siempre y solo nos queda aceptar que lo que paso, fue solamente un recuerdo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario