Ya se van a cumplir cuatro años desde tu partida, la cual me rompió todo
lo que algún día fui. No entiendo cómo pudiste haberte ido. Eras tan frágil.
Quisiera retrasar el tiempo y evitar esa tragedia. Recuerdo como si fuera ayer
las veces que nuestras risas eran el eco de la otra y como mi vida era
totalmente diferente a lo que es ahora. Tal vez, vería las cosas de manera
distinta. Tu partida me hizo crecer más de lo que quería.
Sabes, todas las memorias que tengo y apareces, son las mejores. Desde las malas hasta las buenas. Todavía tengo presente, todas esas veces antes de tu enfermedad, como jugábamos juntas. Tú fuiste gran parte de mi niñez. Luego, empezaste a debilitarte. Y nos dicen que tienes esa terrible enfermedad. Nadie te quería decir que era lo que pasaba. Tu sabias que estaba pasando algo, pero permaneciste callada. Pasó el tiempo, e ibas al doctor demasiado seguido. Te hacían estudios todo el tiempo, tu pelo comenzó a caerse y tu sonrisa seguía ahí. Una tarde, en un fin de semana. Me dices queme tienes que preguntar algo. Yo no quería decirte que era lo que tenias, yo pensaba que esa seria tu pregunta, que equivocada estaba no estaba lista para lo que salió de tu boca. Tu pregunta fue, me voy a morir? vi miedo en tus ojos. Por favor, no me mientas tengo derecho a saberlo y nadie es capaz de decírmelo, me dijiste. Yo te asegure que no ibas a morir, pero te explique lo que tenias. Yo te dije que todo iba a estar bien, y así fue, por un tiempo.
Nos empezamos a distanciar, no por nuestra culpa. Te la vivías en hospitales. Recuerdo la última vez que hablamos por celular. Lo último que te dije fue: te quiero mucho hermanita. Tiempo después, yo regresaba cada fin de semana, y tu aun no regresabas. Una mañana, mi papa fue por mi a la escuela, no recuerdo si fueron por mi temprano, salí temprano o ya era medio día. Mi papa se calló por todo el camino, yo como siempre no me callaba. Entre a mi casa, y mi mama estaba ahí. Con una cara de que algo malo paso. Fuiste la primera cosa que se me vino a la mente. Me dieron la noticia que habías muerto. Recuerdo que llore, como nunca había llorado. En el camino ha tu funeral, yo me había calmado estaba pensando en las cosas que habíamos pasado. Todos esos bonitos recuerdos.
Llegamos a la funeraria, y todo el ambiente se sentía gris. Tu mama me abraza y lloramos juntas. Pasa lo mismo con todos los demás. Recuerdo que ya no salían lagrimas de mis ojos. En donde estaba tu cofre, estaba lleno de arreglos y coronas. Me acerque a tu ataud, el cual era blanco. Me acerque a la vidrio, que te cubría y te vi ahí. Ya no veía esos ojos tristes tuyos, pero tampoco veía esa hermosa sonrisa. Estabas en calma. Ya no estabas sufriendo. Todo el dolor simplemente desapareció. Parecías una muñequita.